Web del escritor Oriol Villar-Pool.. Descubrirás parte de mi trabajo. Relatos, Guiones y poemas. Apuntes sobre el amor, el odio y el horror

¿Casualidad o Sincronicidad? Una fotografía de Oriol Villar-Pool

El texto que vas a poder leeer a continuación surge de mi cuando a media tarde de un día laborable en mitad de una semana de invierno, decido despejar mi mente y desentumecer mis piernas a las orillas embrabecidas del mar cantábrico. Mi caminar físico y mi deambular mental me llevaron a cruzar ideas, completar pinceladas de ensoñaciones y sostener en pie mi realidad cotidiana.

Tanto el texto como la fotografía que lo acompaña y que fue el germen de todo lo que encontrarás aquí, son el fruto del tsunami de ideas, sueños y emociones que me invadieron al encontrarme así, de improviso, frente a una manifestación de sentimientos tan bella,  pura e ingenua como la que puedes ver. Quizá no esté en lo cierto, al menos eso fue lo que yo quise pensar.

Dejo para ti abierta la puerta a las interpretaciones que tu fantasía, tu realidad y tus ganas te permitan elucubrar.

 

Acabo de publicar una nueva fotografía en Instagram"¿Casualidad o Sincronicidad?" Cada vez creo menos en las casualidades. Es cierto que los períodos de estrés o intensidad emocional, pueden llevar a un exceso de dopamina y a un aumento del pensamiento má

¿Casualidad o Sincronicidad?»

Cada vez creo menos en las casualidades. En realidad nunca he creido en ellas en absoluto. Es cierto que los períodos de estrés o intensidad emocional, pueden llevar a un exceso de dopamina y a un aumento del pensamiento mágico.

Ésto puede afectar de lleno a la búsqueda de patrones en los acontecimientos que nos rodean, nos suceden y nos condicionan.

Viene esto a colación porque me encontraba sumido en un melancólico vagar por entre los recovecos de mi memoria. Navegaba por entre las ensoñaciones que me transportaban a esos amores de juvetud que con tanta intesidad quedan grabados en el alma, cuando cayó en mis manos una maravillosa novela titulada «Nada crece a la luz de la luna»  de la escritora noruega Torborg Nedreaas y publicada en 1947. Libro éste que entre otros muchos trataba ese mismo tema.

Salí a caminar junto al mar cuando la memoria trajo hasta mi una frase, que de entre las miles escritas con la tinta del amor y la sensibilidad, destacó sobre todas las demás.

Estaban repletos de alegres expectativas y eran estúpidos, cálidos y jóvenes. Clic para tuitear

Al recordar estas palabras, pensé en lo certero en su descripción de los efectos del amor en esa etapa de la existencia. Época en la que todavía la vida no va apretando y el tiempo no ha comenzado a menguar. Ese tiempo en el que las pasiones son verdaderas y los amores, los ardores y los calores son una misma cosa y todas al mismo tiempo.

Me conmueve pensarme aún joven y con esa capacidad de sentir aún intacta, aunque la edad, las razones y el tiempo se alíen con ahinco para recordarme que no es cierto, o al menos no del todo verdad.

Entonces como por arte de magia, de esa de la que hablaba al principio de estas lineas, aparecieron ante mi, como una materialización de mis más profundas fantasías, la pareja de enamorados de la foto y que sintetizaban todo mi alboroto mental.

Me conmovió la ternura que contiene ese instante capturado al vuelo y que quedó posado con fuerza en mi interior por los siglos de los siglos.

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© «¿Casualidad o Sincronicidad?» es una fotografía de Oriol Villar-Pool

2 comentarios

  1. Ángela B.

    Qué bonito es el amor ingenuo e ilusionado. Todos pasamos por ello alguna vez,¿Verdad?¿ Y Por qué lo hemos olvidado? que pena que al acumular edad perdamos espontaneidad. Muy bonita su foto y el texto que la acompaña. Agradecida.

  2. Oriol Villar-Pool

    El amor en todos sus estados y vertientes tiene su punto de emoción y de riesgo.
    Esto es algo que se aprende amando y «desamando», pero sobre todo siendo «desamado».
    ¿Pero quién piensa en eso cuando la ilusión asoma a su vida?
    Pues imagino que sólo los primeros amores son los que se dejan llevar con la ingeniudad de quien desconoce las consecuencias devastadoreas que lo bello puede acabar acarreando.
    Cuando el todo se convierte en nada.
    Cuando la felicidad se transforma en dolor…
    …cuando el amor transmuta en odio.
    Pero cuando uno aún no alcanza la veintena tan sólo vive el presente. Y eso, mi querida Ángela, es algo que no debemos perder, pues ya sólo se recupera y no sin esfuerzo cuando uno comienza a ver la meta cada vez más cercana.
    Un afectuoso y agradecido saludo.

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