Todos parecen haberse dado cuenta de que la única manera de sobrevivir  en esta escupidera mediática en la que habitan, es dar un paso adelante. Dar un salto al vacío en una piscina en la que nadie sabe si hay agua en el fondo.

Pero Artemio y Máximo, los artífices principales de tamaño despropósito parecen tener las ideas muy claras. Saben bien todo sobre la imbecicilidad de una audiencia desnortada y adormecida. Conocen de sobra el hambre de los miserables con los que trabajan, tanto de sus subalternos como, y sobre todo los ejecutivos. Desperdicios sociales que como feladores expertos abren sus orificios a la espera de la idea que les salve el año a ellos, al canal, a los inversores,  a los anunciantes y todas sus putas madres.

De modo que sumidos en este contexto asistiremos hoy, querido lector, en esta décima entrega de Doble o Nada a los primeros pasos de una trama que revolucionará el mundo de la televisión, o al menos es lo que creen sus protagonistas. Trama que  alimentará a tanta gente que  ni el mismo Servicio Público de Empleo llegara a creerselo nunca. Porque hay que ser un verdadero genio para dar trabajo a semejante colecciónde desposjos y con un poco de suerte enriquecer a algunos de ellos. Todo se verá.

Si no has leído aún las nueve primeras entregas de Doble o Nada te recomiendo que lo hagas ahora mismo y asi disfrutarás mejor de este capítulo.

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***

Sakarina no dice nada que no haya meditado con pausa. No tiene apenas luces que la orienten y prefiere callar. Rosalinda se basta en el negocio.

-Creo que todos os conocéis ya… – dice Máximo rompiendo el hielo.

-Pues bien Artemio y yo, que para quien no me conozca soy Máximo Altúnez, os queremos proponer algo que sin duda nos va a beneficiar a todos. Como sabéis toda esta trifulca que se ha organizado desde la aparición en escena de Marcelino nos ha puesto a todos en el ojo del huracán. Sé que en ocasiones os sentís un poco cansados de tanta bronca y tanto avión. Pero también me habéis confesado que no habíais visto tanta pasta en toda vuestra vida. Si he de ser sincero hace mucho que no llevaba un asunto tan lucrativo. Pues bien si no os habíais conocido antes la mayoría de vosotros se debe a un interés expreso por parte de Artemio y mío propio, por el cual pensamos que éste era el mejor modo de enfocar el asunto. Pero como dijo el filósofo todo lo que sube baja y ésto está en un momento en el que si no le damos un giro, un empujón, o algo que lo ponga de nuevo en marcha y despierte otra vez el interés de la peña, en menos de dos semanas vamos a interesar menos que la misa de los domingos… Artemio, cuando quieras.

Artemio se incorpora con desgana y se dispone a arengar al grupo de mensterosos que les escucha sin comprender gran cosa.

-Como muy bien ha explicado Máximo, necesitamos algo. Y ese algo es Sakarina. Creemos y no solo lo pensamos nosotros… Pero bueno eso es otro asunto. Pensamos que sería bueno un romance entre Sakarina y uno de vosotros dos.

Al decir ésto Artemio Laca, representante de artistas, se dirige sin distinción a Marcelino y Alfredo. El primero no entiende y el segundo se indigna. La bilis se le cuaja en el estómago.

-Mecagüen la puta Máximo – gruñe Alfredo desde el otro extremo de la habitación. –  ¿Cómo que uno de los dos? Será él o seré yo. ¿O es que vamos a empezar otra vez con todo ésto? ¿Además es que no hay otra forma un poco más presentable? ¡No me jodas! Si Sakarina está más pasada que … que. Y no te ofendas mona pero… Vamos que eres historia. Eso Historia.

-No estoy dispuesta a soportar esto.- replica enfurecida la starlette.- Es patético que una artista como yo tenga que aguantar insultos y descalificaciones gratuitas…

-Mira mona.- Lupita Meneses parece que también tiene algo que aportar a la tangana.- Si hay aquí alguien patético esa eres tú y la bruja de tu madre.

No hace falta mucho para que el fuego cruzado se transforme en ira. El insulto da paso a las amenazas y de aquí a la agresión no hay más que unos cuantos toques de batuta. Los vecinos aporrean las paredes. Máximo lamenta no haber grabado aquella batería de improperios. Intuye que de colocar el paquete completo el éxito estaba asegurado. Tanta vanidad y tanta estulticia en tan poco espacio y bien cebada podía ser una bomba.

No necesita mirar a su amigo y colaborador Artemio Laca. Los dos han comprendido al tiempo. Cómo era posible que hasta el momento nadie hubiese caído en la cuenta. Hasta ahora los montajes se preparaban, se diseñaban, se pactaban, se realizaban, se vendían, se promocionaban con suerte y mucho trabajo y se estiraban como un chicle el máximo posible.

Pero lo que tenían ante sus narices era algo mucho mejor. No tenían que vender el montaje sino a los montadores. A los implicados en chanchullos tan casposos y bochornosos que harían las delicias de cualquiera. Pero en aquella troupe había algo mejor. Había sinceridad. Eran tan majaderos que habían llegado a creerse sus propios personajes.

Si eran capaces de colocar aquello sin aderezos, tal cual, organizando desde la sombra el encumbramiento y caída de los freaks, a Máximo y a Artemio no les cabía duda alguna de que habrían dado con el formato que les aseguraría al fin una jubilación algo más que digna.

Tenían a Marcelino y  a Galán, a Lupita y al tandem de  Sakarina y su madre. Tenían un montaje con ruptura-infidelidad-noviazgo-boda-duplicidad de personajes entre Galán y Marcelino. Ahora  tan solo había que encontrar la fórmula para colocarlo en los medios y vivir unos cuantos meses sembrando estiércol y recogiendo dividendos.

Artemio y Máximo, Máximo y Artemio a los que la viruta ha colocado en la misma orilla, avivan la furia de sus pupilos para después ponerlos en conserva aguardando al mejor postor. Un par de reuniones urgentes sacan de sus madrigueras a especies que cuesta imaginar. Cerebros en la entrepierna, imaginación en la nariz y algún que otro hábito hipodérmico más pausado y clásico se disputan el fenómeno mientras los subalternos profanan a menores ya profanadas en otros saraos imposibles de recordar.

Cerebros en la entrepierna, imaginación en la nariz y algún que otro hábito hipodérmico... #OriolVillar #DobleoNada #Relato Clic para tuitear

No cabe duda a Máximo mientras acaricia el cielo con los anillos de sus dedos rechonchos y peludos de que ha dado en la diana. Artemio, aficionado a mariscadas fuera de la ley, deja el asunto en manos de su maestro y mentor. Los papeles brillan por su ausencia, pero la palabra dada al olor de la chirla adolescente y al sabor de  la  mejor Colombiana es ley entre profesionales que dominan una cloaca en la que  cualquiera naufragaría.

Agustín de León es un nombre desconocido para todo el que no haga tratos con el Lonchas, nombre con el que se identifica de verdad. El sujeto propone, sugiere, indica e impone una propuesta que tumba imperios, o también los levanta. Todo es cuestión del momento en el que encajar el golpe. La oferta es millonaria, como las de antes. Asusta imaginar tanto cero corriendo de barra en barra.

EL LUPANAR, la productora de moda, la empresa donde financia el Lonchas y que sufraga sus vicios, está necesitada un buen braguetazo. Uno de los de verdad. El Lonchas hasta ahora siempre se los ha proporcionado pero, de un par de temporadas para aqu,í nuestro amigo no se gana el sueldo como a sus paganos les gustaría.

Él lo sabe y husmea revolcaderos a la caza de la idea que le devuelva el prestigio a él, el éxito a su empresa y el share a la tele que mejor pague. Todos ansían recuperar un liderazgo que una competencia feroz y desleal, como un cura sodomita si es que hay alguno que no lo sea en intención, les ha arrebatado. Una cadena, La69, a la que la audiencia ha dado la espalda ha cambiado su directiva en un desesperado intento por rentabilizar una inversión desproporcionada y una gestión timoneada por adictos a demasiado.

Ansían un liderazgo que la competencia, desleal como un cura sodomita, les ha arrebatado. #OriolVillar #DobleoNada #Relato Clic para tuitear

Un editor, experimentado manipulador de concursos durante décadas, pretende trasladar su inmundicia al albañal de la televisión. Alberga la sola intención de alimentar sus beneficios con la rapidez y el silencio de viejas corruptelas. Sus ansias se acrecientan y los contenidos de su nuevo juguete se precipitan camino del averno.

La propuesta de EL LUPANAR, la idea de Máximo y Artemio, la necesidad y la urgencia, el olvido y las deudas, aliadas como si hubiesen sido concebidas para hacerlo, vienen como anillo al dedo a la cadena. El nuevo escenario parece satisfacer a todos y todos parecen acceder y transigir circunscritos a límites a los que el sentido común escapa, pero la avaricia hace nobles. Brindan y celebran. La competencia deja de serlo cuando comparte colchón y consuelo en los mismos pudrideros.

-Ahora solo te queda convencer a tus chicos para que se metan durante tres meses en una casa.- Sentencia El Lonchas satisfecho en cuerpo y alma.

-Eso déjamelo a mí. Corre de mi cuenta.- Responde Máximo, sabedor del poder de su poder sobre sus pupilos. Tiene el control de sus vidas. O al menos eso es lo que él cree.

 

Continuará…

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© “Doble o nada.” es un un relato de Oriol Villar-Pool