Las líneas que siguen a este texto contienen la continuación del relato Doble o Nada. Se trata de la tercera parte de la parodia que «fantasea» con la podredumbre de los medios de comunicacion de masas, de  los mequetrefes que reinan en las pantallas, y de  toda la bazofia que se mata por ocupar unos instantes bajo la faldas de las reinas de los magazines. Sean estas reinas del sexo que sean.

En esta tercera entrega de Doble o Nada nos encontramos con Alfredo Galán que trata de recomponerse del incidente ocurrido en el hospital. Ha acudido a dar caza al farsante que usurpa su personalidad y acabará acosado por una prensa ábida de sangre y vómito con que alimentar a sus amos.

Si no has leído aún las dos primeras entregas te recomiendo que lo hagas ahora mismo y asi disfrutarás mejor de este capítulo.


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– Sí señores estaré encantado de responder a todas sus preguntas.

-¿Es cierto que el hombre que está ingresado en esa habitación llevaba meses haciéndose pasar por usted?

-Pues sí. Así es… Al parecer había usurpado mi personalidad y no tenía el más mínimo reparo en engañar a todo el mundo utilizando una personalidad que a todas luces no le correspondía.

-Y qué piensa hacer ahora Sr. Galán.

-Pues aún es pronto para decirlo. Pero pueden estar seguros de que el asunto ya está en manos de mis abogados y ésto no va a quedar así.

-Entonces si él no era usted. Podría decirnos quién es realmente quien piensa casarse con Lupita Meneses, usted o él.

-Mire creo que hay preguntas que se caen por su propio peso y la suya aparte de ser malintencionada ni siquiera tiene gracia. Así que váyanse usted a la mierda.

-No se enfade señor Galán.

-Mire es como si yo le preguntase a usted si es usted fruto del amor entre sus padres o de una aventura de su madre y un legionario en su visita a Ceuta.

-Oiga no me falte.

Si él no era usted. Quién piensa casarse con Lupita Meneses, usted o él. #Relato #DobleoNada #OriolVillar Clic para tuitear

-Pues no me joda usted a mí. Hombre. No me joda usted.

A escasos dos metros del lugar en el que Alfredo galán se bate con la prensa, un hombre, su representante discute en el mostrador de planta con la jefa de enfermeras. Nadie es capaz de comprender como el enfermo ha podido abandonar el edificio ante tal cantidad de gente sin que nadie se haya dado cuenta.

Todo son anomalías. La ficha con los datos del interno se ha esfumado del mismo modo que él. Salvo las acaloradas declaraciones del actor aquel hospital está dejando de ser noticia a la velocidad del rayo. Máximo, que así es como se llama el representante de Alfredo Galán, discute y escucha a su representado sin perder detalle. Sabe de sobra que no va a obtener nada de esa enfermera con exceso de peso y de trabajo, pero le divierte hacerla sufrir. Nunca le fueron simpáticos los médicos desde que los encargados de operarle no pudieron contener sus carcajadas al comprobar su micropene el día que se decidió a librarse de la fimosis.

Una vez satisfecho en su sádico instinto de venganza, Máximo rescata a Galán de las fauces hambrientas de los reporteros y con una certera habilidad y la ayuda de un celador sobornado, ambos se ocultan en una habitación a cuyo inquilino en estos momentos lo están friendo en una resonancia magnética.

-Anda arréglate un poco que estos desgraciados te han dejado hecho un guiñapo- dice Máximo siempre preocupado por los intereses de sus clientes.

-Sí. Tienes razón.

Galán se encierra en el cuarto de baño. Necesita refrescarse un poco, vaciar su vejiga y meditar. Sobre todo meditar un poco sobre lo que ha ocurrido allí y que aún no está muy seguro de entender.

En la habitación, junto a la ventana, Máximo abre una de sus hojas y enciende un cigarrillo. Expulsa una enorme bocanada de humo hacia el exterior. Extrae su teléfono móvil del bolsillo superior de su americana y pulsa el botón de rellamada. Apenas suenan dos señales sonoras cuando alguien responde sin ningún tono de sorpresa en su voz.

-¿Cómo va todo?

-Ya…

-…Ya…

-…Ya…

-Aquí no podría haber ido mejor.

-Bueno Artemio te veo en un rato. Chao.

Máximo aspira otra buena calada de su cigarrillo. Lanza el humo contra el vidrio sucio de desidia. En el arco de sus cejas puede sentirse que la está disfrutando de verdad. Al parecer las cosas van bien para todos.

-Bueno ya estoy- dice Galán al salir con un aspecto renovado del cuarto de baño.

-Bien chico bien. La verdad es que si yo fuera mujer no hubieras salido vivo de mis garras.

-De lo que no estoy seguro es de si ahora lo estoy haciendo.

-Vamos chico no digas bobadas. Eso es sólo que estás cansado.

Bien chico bien. La verdad es que si yo fuera mujer no hubieras salido vivo de mis garras. #Relato #DobleoNada #OriolVillar Clic para tuitear

Máximo asoma su nariz por una rendija que entreabre en la puerta que da al pasillo. Allí todo parece haberse calmado. Desde el puesto de guardia el celador deseoso de no perder lo prometido por Máximo le indica con una seña que el camino está libre.

-Bueno chico parece que nos podemos largar de aquí.

-¿Y a dónde vamos a ir?

-Tú confía en mí, Chico. Confía en mí.

Continuará…


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