Séptima entrega de Doble o Nada  el culebrón en el que Alfredo Galán, el pobre Alfredo, cada día está más  convencido de que es el último en enterarse de lo que ocurre a su alrededor. Es consciente de que todo el mudo está obteniendo un beneficio que a él se le escapa.

Trata de hacérselo comprender a Máximo, su representante, pero a miembro desenvainado no hay razón  que coordine un pensamiento lúcido.

A Alfredo le queda, o al menos eso cree, un poco de dignidad y quisiera salir  de todo este Sarao lo menos estigmatizado posible, pero cada vez lo ve más complicado.

Si no has leído aún las seis primeras entregas de Doble o Nada te recomiendo que lo hagas ahora mismo y asi disfrutarás mejor de este capítulo.

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Doble o nada. Un relato de Oriol Villar-Pool


 ***

Vanidoso como actor, ruin como persona y mezquino como personaje, Alfredo sintió lastima por aquellos gacetilleros a los que la puerta abierta de la portera había privado de un material que daría de comer a los hijos de unos cuantos.

Recordó Alfredo tiempos de vigilancia previa al delito. Esperas en ocasiones truncadas por el destino o la pestañí. Horas invertidas en nada y sin ningún fruto que reportar.

Creyó Alfredo obligado acordar algún pacto con la prensa, algo que beneficiara a ambas partes y que ayudara a todos a llegar a fin de mes. Pero no eran tiempos de fortuna para él.

Abandonó su madriguera y extendió su cola de pavo real en saldos ante unas cámaras para las que ya había perdido el interés. La nena cobró por cebar a Marcelino, a ellos les pagarían por el culo de su imitador y los plumillas redactarían párrafos con tórridas mentiras sobre algo que apenas llegó a ocurrir.

Alfredo fue el último en comprenderlo pero él ya no interesaba a nadie.

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Alfredo ya no era Galán, ahora Alfredo era el otro.

-Siento que no me tomas demasiado en serio, Máximo.

-¡Pero hombre de Dios! ¿Cómo puedes decirme eso a mi? Precisamente a mí que soy la persona que más te quiere y más se preocupa por tu carrera en este mundo.

-Sí. Eso que dices es verdad.

-¿Entonces?

-Tú sabes que mi verdadera vocación es la interpretación. ¿Verdad?

-Ya estás otra vez con esa cantinela.

-Ya ves.

-Vamos a ver. ¿Tú estás ganando pasta, o no estás ganando más pasta de la que hayas podido imaginar?

-Ya Máximo pero…

-¡Respóndeme! ¡Coño! Estás ganando más pasta de la que te hubieras imaginao ¿Sí o no?

-¡Sí! ¿Claro que estoy ganando pasta. ¡Sólo faltaba!

-Y dime. A cuántos actores, cantantes, o cantamañanas de esos conoces tú que ganen, no ya la mitad, sino la décima parte de lo que te estás embolsando tú en estos momentos.

-Tú lo has dicho en estos momentos. ¿Pero dime qué va a ser de mí mañana?

-Es que tú crees que yo lo sé. No sé que va ser de mí como para preocuparme por los demás. Y qué va a pasar con este pellejo el día que se le caiga el último diente y ya nadie la quiera ni para desbravar a los puercos.

La aludida, acostumbrada a rabos que le entran según el precio y a chorradas que le salen por los oídos según su grado de necedad, ni se molesta en levantar la mirada hacia el cabrón medio impotente que la insulta. Sabe que si ella quisiera, de un bocao le arrancaba las ínfulas, el veneno y la chulería.

La aludida, acostumbrada a rabos que le entran según el precio y a chorradas que le salen por los oídos. #DobleoNada #OriolVillar #Relato Clic para tuitear

Lo haría, lo haría del mejor grado y con el aplauso de tantas iguales. Tantas vejadas y acobardadas como ella. Si no se supiese en la cloaca. A esqueleto quebrado, jeta chamuscada y con la papela en el olvido. Bien sabe Dios  que le arrancaba esa carne que ni con un andamio desafía a la gravedad.

-Pero es que no te das cuenta que mientras yo, que debía ser el protagonista de esta historia, me paso el día de tele en tele todos los de mi alrededor hacen cosas.

-¿Y no es mejor forrase sin dar un palo al agua?

-¡Joder Máximo! Parece que no quieres entenderlo. Yo también quiero grabar un disco como el Dioni, como Jesulín, como Marcelino. ¡Pero si al Marcelino ese solo por ser mi imitador hasta le han ofrecido una peli!

¡No me jodas! El actor soy yo y la peli se la ofrecen a él.

-A cualquier cosa le llaman cine. Qué crees tú que puede salir de un engendro en el que los más tontos de Gran Brother, los más colgaos de Hotel Plan y la panda del Dantón, Preñil y sus guarras operadas, se ponen a las órdenes del hijo drogadicto de un arquitecto sin título.

¡Anda Alfredo no me jodas más!

-Puede que a ti no te guste pero esa es mi profesión… O al menos pretendo que lo sea.

-Yo creo que deberías escuchar detenidamente la parida que acabas de soltar Chaval. Yo intento ocuparme de tu carrera. Pretendo llevarte por un camino que resulte beneficioso para ambos. ¿Y me sales ahora con éstas? No sé… No sé, quizá deberíamos replantearnos nuestra relación.

-Vale, vale. Perdóname. Es cierto…Eres la persona que más se preocupa por mi carrera. Pero me gustaría que alguien se preocupara también por mí. Al menos de vez en cuando.

-Haber empezado por ahí chaval. Anda nena- dice Máximo a la que se empeña con él.- Rebájale un poco la tensión al Galán que parece que tu amiga no sabe por dónde se anda.

Anda nena. Rebájale un poco la tensión al Galán que parece que tu amiga no sabe por dónde se anda. #DobleoNada #OriolVillar #Relato Clic para tuitear

Continuará…


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© “Doble o nada.” es un un relato de Oriol Villar-Pool