Ha muerto Jean-Luc Godard y lo ha hecho en plena vorágine monarquica, en un tiempo en el que el cadáver más egregio del mundo recorre las tierras del Reino Unido viajando mucho más que un turista en vacaciones. Cuando las televisiones, a las que les gusta un entierro más que comer con los dedos, dedican su parrilla íntegra a cubrir tan real óbito. Cuando cualquier político, timador, estafador o maleante, si es que todas estas cosas no son sinónimos, debe aprovechar para colar todas sus maldades de tapadillo. Cuando debe aprovechar el Tsunami informativo que el acontecimiento principal provoca sobre el resto de la informacion.

Pues en estos momentos es cuando llega al mundo el fallecimiento, la partida hacia el decorado más grande jamás imaginado, de Jean-Luc Godard. Enfant terrible del cine y de la cultura francesas y por ende europea. Y por qué no decirlo mundial. Imagino a Jean-Luc Godard, que le gustaba mostrarse vanidoso, caprichoso y exhibicionista ante quienes pretendian acercarse a él. Ante quienes lo hacían con la veneración con la que a un Gurú se aproximan sus discípulos. Y entonces Godard, con su tranca y su retranca respondía con una superficialidad fingida y provocadora. Como cuando le preguntaron por qué dedicaba más tiempo a  Jean  Seberg que a Belmondo en la secuencia del coche en About de Souffle y él respondió que ella era mucho más guapa que él. Boutades del maestro.

Mi primera vez con Godard

AL FINAL DE LA ESCAPADA JEAN LUC GODARD Oriol Villar Pool El Silencio de los locosPero ahora que sé que ha muerto. Ahora que sé que Jean-Luc Godard ya no será más que un recuerdo, una asignatura pendiente en las filmotecas de todo cinéfilo, un experimentador que ya no buscará nuevos caminos narrativos. Ahora que Jean-Luc ha muerto, yo recuerdo con emoción la primera vez que vi A bout de souffle (1960).

Vivía yo en madrid por aquellos primeros años ochenta y mi pasión cinéfila me hacía enfrentarme a auténticos Totems del cine internacional. Lo hacía con la admiración que los libros obligaban y con la que los críticos sugerían. Críticos que a su vez ya han viajado en su mayoría a otros mundos. Y ahora todos ellos, en el más allá si es que eso existe y si ellos quieren estar allí, podrán debatir sobre  los matices desconocidos de tal o cuál título ignorado de la serie B más olvidada del cine norteamericano. Allí debatirán Francois Truffaut, Claude Chabrol y Eric Romer alineados con Jean-Luc Godard ante las opìniones de John Ford, Nicholas Ray y Howard Hawks.

Y entre tanto yo, con 18 añitos acudía como  casi cada tarde a los cines Alphaville en la calle Princesa de Madrid. Allí pude descubrir a Jean Renoir, a los hermanos Taviani, a Alain Tanner y a Rainer Werner Fassbinder entre otros muchos. Pero a quien realmente recuerdo con una claridad meridiana es a Godard y a su Al final de la escapada. He visto muchas películas anteriores que influyeron a Godard y muchas posteriores influidas por él, y eso hace que esta aparentemente simple película de un maleante de poca monta en permanete huida  en busca del amor y de la libertad, sea un titulo tan emblemático y relevante en la historia del cine.

Pero a quien realmente recuerdo con una claridad meridiana es a Godard y a su Al final de la escapada. #Godard #NouvelleVague #OrioVillarpool #ElSilenciodelosLocos Clic para tuitear

About de souffle, la conmoción

No pretendo extenderme sobre las virtudes  cinematograficas y su ruptura narrativa y estilistica. Para eso puedes ver el video de Luis Aller sobre la película que encontrarás debajo de estas líneas. Lo que me apetece contar es la conmoción que me causó la escena final de A bout de souffle. No puedo olvidar el impacto que me provocó ver a Michel Poiccard o Laszlo Kovacs interpretado por  Jean Paul Belmondo salir a la calle sabiendose traicionado por Patricia, interpretada por Jean Seberg, y sabedor a su vez de que su final está cerca. Pero a él no le importa, como le confirma a su amigo cuando éste trata de salvarlo, ofreciendole una salida.

Cuando llega la policía a quien ha avisado Patricia de la presencia del fugitivo en la casa,  Michel corre por la calle y recibe un disparo en la espalda. Sabemos que está herido e intuimos que esa herida será la causa de su próxima muerte. Godard no nos muestra el rostro de Belmondo ni muestra a los policías que han disparado sobre él. A quien muestra es a Patricia que corre tras Michel. No sabemos si está arrepentida por haberle traicionado, si está realmente enamorada de él, si lo hace por compasión, por nerviosismo o por empatía, pero corre tras él. Michel trata de llegar  hasta la avenida en donde el trafico fluye con normalidad y los peatones caminan ajenos por completo a los sucesos que están teniendo lugar en esa pequeña calle.

Hay algo que me gusta mucho en esta secuencia y es la sensación de naturalidad con la que está rodada. Ésto es algo que se puede apreciar en toda la película. En ella  los figurantes no lo son, sino que más bien son ciudadanos a los que un rodaje sin pinta de rodaje les ha sorprendido en plena calle. Digo sin pinta de rodaje, pues el equipo de Godard en esta película era tan minimo que hoy en día cualquier ejercicio de una escuela de medio pelo, podría disponer de más material y sin duda de más personal.

Ciudadanos a los que un rodaje sin pinta de rodaje les ha sorprendido en plena calle #Godard #NouvelleVague #OriolVillarPool #ElSilenciodelosLocos Clic para tuitear
JEAN LUC GODARD Oriol Villar Pool El Silencio de los locos

Jean-Luc Godard

Y esta es la sensación de ver a personas que ven correr al fugitivo herido y a continuación miran hacia la cámara con curiosidad. No debemos olvidar que estamos en el año 1960 y por aquel entonces no se encontraba uno con equipos de rodaje por todas las esquinas como puede ocurrir ahora.

La película es rupturista en su construcción, en su montaje, en el uso del sonido, en la presentación de los personajes y en su modo de comportarse, en estructura (no olvidemos que casi la mitad de la película se la pasan Belmondo y Seberg debatiendo sobre el todo y la nada entre las sábanas de una habitación de hotel). Todo ésto hace que con un modo de rodar aparentemente errático e improvisado, casi con la sensación de que no había un guión que sustentara aquello, Godard fuera capaz de construir una obra magna del cine.

Desués de aquella sesión en los cines Alphaville (hágase notar el nombre de la sala) he vuelto a ver la película muchas veces. He visto con el tiempo muchos otros títulos, como  Una mujer es una mujer, Une femme est une femme, (1961); Vivir su vida, Vivre sa vie, (1962); El pequeño soldado, Le petit soldat, (1963); Los carabineros, Les carabiniers, (1963); El desprecio, Le mépris, (1963); Banda aparte, Bande à part, (1964); Una mujer casada, Une femme mariée, (1964); Lemmy contra Alphaville / Alphaville, (1965);  Pierrot el loco, Pierrot le Fou, (1965); Masculino, femenino, Masculin, féminin, (1966); Made in USA, (1966); La Chinoise, (1967); One P.M., (1972); Todo va bien, Tout va bien, (1972); Salve quien pueda (la vida), Sauve qui peut (la vie), (1980); Elogio del amor, Éloge de l’amour, (2001); etc, etc..-.

Yo me hice mayor y comprendí cosas que quizá antes no había comprendido y aborrecí otras que me hubieron deslumbrado antaño. Pero he de reconocer que Jean-Luc Godard siempre ha sido como un viejo profesor de aspecto eternamente joven que al igual que S.M. Eisenstein miraba al trasluz los negativos de sus películas buscando algo que solo él parecía capaz de ver.

Me hice mayor y comprendí cosas que antes no había comprendido y aborrecí otras que me deslumbraron antaño. #Godard #NouvelleVague #OriolVillarPool #ElSilenciodelosLocos Clic para tuitear

Introducción a una verdadera historia del cine

En 1980 compré en la librería de los cines Alphaville la Introducción a una verdadera historia del cine de Jean-Luc Godard, con traducción de mi admirado  Miguel Marías. En su momento quedé apabullado por todo cuando allí  decía y del modo del que lo hacía el maestro. Pero he de reconocer que hoy, cuando han pasado más de 40 años desde entonces, todavía éste es uno de mis libros de referencia cuando aspiro a dar un paso más en la comprensión de la verdadera esencia del cine y de la vida.

Cuando aspiro a dar un paso más en la comprensión de la verdadera esencia del cine y de la vida. #Godard #NouvelleVague #OriolVillarPool #ElSilenciodelosLocos Clic para tuitear

De modo que en esta semana de duelo Regio, lamento la perdida de Jean-Luc Godard, al que probablemenete le hubiera gustado ocupar más espacio en los medios y que su imagen fuese elevada a los altares como el cineasta definitivo.

Pero así son las cosas, al final la realidad se impone, y es la que es. Y una señora de 96 años que no se cambió nunca de peinado te ha arrebatado las portadas. Pero si hay alguien cuya muerte me ha llegado más al corazón, mi querido Jean-Luc, descuida que ha sido la tuya.

God Save Jean-Luc Gogard.

VIVIR SU VIDA JEAN LUC GODARD Oriol Villar Pool El Silencio de los locos PERROT EL LOCO JEAN LUC GODARD Oriol Villar Pool El Silencio de los locos BANDE A PART JEAN LUC GODARD Oriol Villar Pool El Silencio de los locos

 

© «God Save Jean Luc»  Un amor «sin aliento» de Oriol Villar-Pool



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