«La katana de Murnau» es un relato que pertenece a mi primer libro de relatos titulado «EL SILENCIO DE LOS LOCOS y otras historias reales. Apuntes sobre el amor, el odio, el horror y otras cosas».

Este fragmento del relato titulado «La katana de Murnau» forma parte de la recopilación de 15 relatos incluídas en el libro «El silencio de los locos». El Silencio de los Locos y otras historias reales, apuntes sobre el amor, el odio, el horror y otras cosas es precisamente eso, un libro de notas y apuntes convertidos en relatos a lo largo de los años.

En estos textos podrás encontrar una mirada irreverente, irónica y sentimental sobre situaciones que en otras manos resultarían espeluznantes. El Silencio de los Locos se mueve entre el relato más salvaje, la incorrección política y un lirismo en ocasiones extremo.

Amigas despechadas; viejos profesores travestidos; espabilados musculados; entierros estrafalarios; Heavys sin futuro; conejos voladores; convenciones lisérgicas; sesiones de cine sangriento aún más sangrientas; siniestros urinarios; filetes vengadores; ansias de independencia; y locura, mucha locura.

Estas son algunas de las historias que te acompañarán a lo largo de todas las páginas del libro. Espero de todo corazón que te diviertan, te inquieten y te conmuevan…

… y por favor no te las tomes demasiado en serio.

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Si te apetece dar tu opinión no dudes en hacerlo en los comentarios que encontrarás al final del texto. Me encantará conocer tus pensamientos sobre este poema y el tema tratado en él.


LA KATANA DE MURNAU

Max abrió la puerta de su casa, un sencillo chalet adosado a las afueras, muy a las afueras de Mánchester. La decoración era digna heredera de la peor tradición británica. Le recibió un intenso aroma a guiso bien especiado. Un espantoso papel pintado abrazaba el retrato de su suegro en el recibidor. A Max el olor le sorprendió por lo excepcional que era. Era raro que Susan, su mujer, cocinase. Que preparase algo más que una lata de sopa. Lo que de verdad era raro es que lo hiciera para él.

Observó a su esposa desde la puerta de la cocina. Ella no le había oído llegar. Cocinaba con desgana. Alternaba el vaivén de la cazuela con unos más que generosos lingotazos de vodka.

A Max no le gustaba que su mujer bebiera a diario. Le gustaba aún menos que lo hiciera estando sola en casa. Beber está bien, pensaba Max, pero hacerlo a escondidas en la soledad de tu hogar, no. Eso no podía significar más que dos cosas, o un alcoholismo oculto o una profunda infelicidad. En cualquier caso, ninguna de las dos opciones eran buenas compañeras en la vida de nadie. Y mucho menos en la vida de pareja, aunque el amor ya tan solo fuera un vago recuerdo perdido entre los pucheros y el aburrimiento.

Pero hoy Max traía buenas noticias. Prefirió obviar lo que había visto. Decidió ignorar las señales que aquella escena pudiera estar enviándole y optó por evitar una discusión. Las diferencias de opinión entre ambos eran constantes y profundas. Cualquier asunto, por nimio que éste pudiera ser podría acabar convirtiendo su noche en un campo de batalla. Una guerra en la que no sobrevivirían más que el odio y el rencor.

La convivencia hacía que, cada vez más a menudo, el universo estallara entre las cuatro paredes de su casa. #OriolVillar #ElSilenciodelosLocos #Relatos #Libro #Amazon Clic para tuitear

Su relación hacía ya mucho que había dejado de ser mala para ser inexistente. Pero la convivencia hacía que, cada vez más a menudo, el universo estallara entre las cuatro paredes de su casa.

Todos nuestros amigos tienen problemas, alegaba Max, cuando tras la contienda tomaban unas copas antes de irse a dormir. Pero en su fuero interno, ambos sabían que su relación era peor que las de sus conocidos. Aunque tampoco les resultaba demasiado raro que fuera así. Al menos no después de veinte años de matrimonio entre un mago de segunda cuyo gran mérito es hacer levitar a su conejo y una cuarentona y frustrada alcohólica.

Max se decidió a romper el silencio…

 

 

 

© “La katana de Murnau” es un relato de Oriol Villar-Pool incluído en su libro EL SILENCIO DE LOS LOCOS.