«La tarde del diluvio» es un relato que pertenece a mi primer libro de relatos titulado «EL SILENCIO DE LOS LOCOS y otras historias reales. Apuntes sobre el amor, el odio, el horror y otras cosas».

Este fragmento del relato titulado «La tarde del diluvio» forma parte de la recopilación de 15 relatos incluídos en el libro «El silencio de los locos». El Silencio de los Locos y otras historias reales, apuntes sobre el amor, el odio, el horror y otras cosas es precisamente eso, un libro de notas y apuntes convertidos en relatos a lo largo de los años.

En estos textos podrás encontrar una mirada irreverente, irónica y sentimental sobre situaciones que en otras manos podrían resultar espeluznantes. El Silencio de los Locos se mueve entre el relato más salvaje, la incorrección política y un lirismo en ocasiones extremo.

Amigas despechadas; viejos profesores travestidos; espabilados musculados; entierros estrafalarios; Heavys sin futuro; conejos voladores; convenciones lisérgicas; sesiones de cine sangriento aún más sangrientas; siniestros urinarios; filetes vengadores; ansias de independencia; y locura, mucha locura.

Estas son algunas de las historias que te acompañarán a lo largo de las páginas del libro. Espero de todo corazón que te diviertan, te inquieten y te conmuevan…

… y por favor no te las tomes demasiado en serio.

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Si te apetece dar tu opinión no dudes en hacerlo en los comentarios que encontrarás al final del texto. Me encantará conocer tus pensamientos sobre este poema y el tema tratado en él.

LA TARDE DEL DILUVIO

Gary Cooper aguardaba su destino incierto. Estaba sólo y se sentía abandonado por todos. Esperaba su casi segura muerte en mitad de una calle desierta. Se lamentaba dentro de un moderno televisor Telefunken que desde su pantalla en blanco y negro, permitía a los niños de la época soñar con mundos que de otro modo no podrían imaginar.

Rosaura seguía con igual interés que congoja, aquella historia de heroicidad, de justicia y de traición. El cuerpo dormido de Carlota descansaba entre los fornidos brazos de la chica. Ésta se resistía a acostar a la niña hasta no conocer el final de aquella historia de un hombre sólo ante el peligro. Papá y mamá discutían con rutina en la planta alta. Ellos decían que tan solo hablaban. Pero a Tristán siempre le pareció que el tono de sus monólogos interminables transmitía una profunda sensación de infelicidad. Todo era normal.

El cuerpo voluptuoso y desnudo de Rosaura, cruzó fugazmente la mente de Tristán. La miró con disimulo y la vio sonreír con el final feliz de la película, ya intuido por él.

Rosaura acostó en su camita a Carlota. La niña nunca podría llegar a imaginar el cariño con el que la joven la arropaba cada noche. El amor con que la besaba cuando ya solo permanecían despiertos los grillos y alguna que otra luciérnaga. Desde la ventana del cuarto de los niños se asomaba la noche que invadía el valle.

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El silencio, la oscuridad y la soledad habían abandonado los campos a su suerte. Todo parecía dormir en una plácida y fresca noche de verano. A lo lejos podía verse un único signo de vida humana. Al menos eso era lo que a Rosaura le gustaba pensar. Al otro lado del valle, una luz en una ventana de un lejano caserío demostraba que allí también vivía alguien. Nunca supo Rosaura por qué esa luz permanecía encendida toda la noche y durante todas las noches.

© “La tarde del diluvio” es un relato de Oriol Villar-Pool incluído en su libro EL SILENCIO DE LOS LOCOS.