Web del escritor Oriol Villar-Pool.. Descubrirás parte de mi trabajo. Relatos, Guiones y poemas. Apuntes sobre el amor, el odio y el horror

Un muelle en el desierto de Arizona. Un relato de Oriol Villar-Pool

Un muelle en el desierto de Arizona es un paseo por el parque en el que pasé mi niñez. Me hace rememorar los tiempos en que la ignorancia me permitían ser feliz. Es un pequeño texto, probablemente escrito en el mismo lugar que refleja y que me sirvió para trazar unas pinceladas sobre una infancia que ya se fue y otras épocas que estan por llegar.

Leo exabruptos acerca de los diferentes modos para encontara la paz en Euzkadi. Unos matan y otro mueren, pero los más aprovechan el domingo para pasea con sus condenas.

El chirrriar oxidado de unos columpios alegra la mañana pendular  alos niños. Me trae a la memoria interminables tardes de verano en las que, en el paruqe de Amara, giraba sin descanso en un círculo ciclista.

Dos cabañas de madera nos hacían sentir expedicionarios intrépidos. En una de ellas, «Ciclos Lupefe» alquilaba bicicletas a los pobrecitos que , por un motivo u otro, no la teniamos.

Enla otra comprábamos chucherías a una simpática señora enfundada en una raída bata blanca que, en su construcción de leños, cobraba un aspecto exótico y emocionante.

Cuando hoy, casi veinte años después, paseo por el parque, veo a los niños jugándose el tipo sobrte artefactos más propios de marines y «contras», que de criaturas que podrían ser mis hijos.

La maquinaria para el ocio infantil es en esencia la misma con la que yojugué, pero con un componente violento y televisivo que me produce esclofrío.

El circuito ciclista hoy es una gris y fría pista de hormigón para patinetes.

Algo parecido a unas cabras «mironianas», sirve de montura a un joven John Waayne de medio metro, que cabalga feliz sobre un muelle por el desierto de Arizona.

El tráfico incesante rodea la algarabía infantil. Dos madres atiborran, con papillas, asus aterrados bebés mientrsa comentan el último esperpento ocurrido en el «culebrón» de sobremesa.

Unos grandes ojos ilusionados aguardan su turno para montar en el columpio.

Me alejo de allí, pero en la distancia sigo escuchando una melodia de motores, patines, llantos y sobre todo el chirrido oxidado de unos no tan viejos columpios.

© “Un muelle en el desierto de Arizona” es un un relato de Oriol Villar-Pool

2 comentarios

  1. Michel

    muy bonito

  2. Oriol Villar-Pool

    Muchas gracias Michel. Hay mucho de los recuerdos d emi infancia en este texto. Me alegra que te haya gustado.

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